miércoles, 1 de febrero de 2017

LOS ESTEREOTIPOS IN SAECULA SAECULORUM

Este es un artículo que escribo más como un acto de relajamiento y de la rutina de escribir “rewiews” de discos, para traer un tema que bien puede resultar algo chistoso por su contenido, pero que encierra muchos aspectos de una sociedad como es la latinoamericana en general, que aún no está lista para tolerar maneras diferentes de pensar y de sentir. Todos los que escuchamos metal con bastante frecuencia, hemos adoptado varias estéticas a lo largo de nuestra existencia, como el pelo largo, la consabida calvicie forzada en más de uno, los tatuajes y piercings con diferentes simbologías, bien sea de la mitología mundial, o bien sea el logo de un grupo musical. Todo lo anterior sumado a la ropa de colores oscuros, preferiblemente de color negro, sumado a nuestras camisetas provocadoras e insinuantes sobre aspecto de la muerte y ocultismo.

Después del panorama anterior, al salir de nuestras casas, nos sentimos observados con bastante inquietud y un halo de miedo en las personas que nos observan. Es como si tuvieran miedo al acercarse, y con su mirada nos estuvieran diciendo: “tú no eres de este mundo”.

Si descubrieron el tema del cual les estoy hablando, me place felicitarlos, si no, déjenme recordarles que estamos hablando de los estereotipos en los que escuchamos metal, eso mismos que de alguna manera nos encasillan y tachan como personas no gratas para muchas personas, incluso para nuestros familiares y seres queridos.

Estamos en una sociedad, en la cual al que es diferente, se le mira con recelo. Lo digo desde la experiencia acumulada por más de 15 años escuchando este género musical, del cual me ha traído más alegrías que tristezas. Toda esa desconfianza se la debemos agradecer en parte a los mediocres medios de comunicación, los cuales ya conocen, y que en su mayoría están manejados por grandes emporios empresariales, a los  que solo les preocupa llenar sus bolsillos a cambio de embrutecer a las masas.

Al “metalero”, no solo se le juzga por su forma de vestir, sino muchas veces por su actitud y comportamientos frente a la sociedad, por no comportarnos como seres comunes, y ser agresivos ante una comunidad erguida desde la doble moral, lo que no está bien visto, y los supuestos buenos modales. En cuanto a la religión ni se diga, hay muchos de nosotros que son ateos, gnósticos, y demás aglomeraciones religiosas, en donde vestirse de determinada manera, no es adecuado para ciertos rituales y ceremonias. Yo me considero católico, algo de lo cual estaré orgulloso por siempre, pero me encanta el metal y varias de sus vertientes, independientemente de su naturaleza y creencias. 

Respecto a lo anterior dejo la siguiente pregunta en el aire: acaso tengo el criterio de señalar a los demás, solo por el hecho de creer en un Dios diferente al mío?, en qué grado afecta a los demás mis creencias?, porque los demás creen tener el suficiente derecho de apuntar con el dedo algo de que supuestamente para ellos no está bien?

Estos son algunos de los señalamientos los cuales somos constantemente victimas por una sociedad caricaturizada y maleable, carente de un punto de vista definido para muchas ideas y pensamientos, a la merced siempre de las grandes potencias, indicándonos como debemos vestir, en que debemos creer, y hasta que tenemos que comer, volviéndonos esclavos de sus productos y de su miserable estilo de vida.

El metalero se puede encasillar en un tipo de comportamiento “quid quo pro”, contrapartida en latín. Y analizando un poco este contexto, vivimos siempre luchando contra la sociedad, sus valores y su hipocresía. Este quizás es uno de los puntos de partida para varias de las composiciones en diversas agrupaciones. El descontento es generalizado y canalizado en varias formas, bien sea más abstractas, como es el caso de géneros como el Gothic, el Black Metal, el Doom, entre otros,  o más directas como en las agrupaciones de Death Metal o Thrash. Para las personas como nosotros, todo se deriva de la sencillez y la honestidad, la franqueza con la cual se abordan los diferentes aspectos de la vida, como nos enfrentamos a los diferentes problemas, pero siempre dando la cara, mas no nos escondemos. Es por ello que cuando sacamos las miserias humanas, y las reflejamos a ellos, reaccionan casi siempre con miedo y zozobra. Por eso mismo nos hemos ganado detractores y enemigos, enemistades y antipatías por doquier, sencillamente porque los demás nunca van a ver con buenos ojos la verdad. Bueno ni hablar como nos ven en una fiesta, como tratan de hacernos a un lado, o como nos valoran menos que un fetiche, en un supermercado o en un centro comercial, hablan detrás de nosotros y tartamudean comentarios mal intencionados, sin el más mínimo conocimiento de nuestra cultura. A lo anterior debemos agregarlos los calificativos como satánicos, peligrosos, delincuentes y demás. Parte de ello de un pueblo ignorante y sometido.

Gracias a todo ello, algunas veces debemos escondernos o camuflar nuestra ira condensada al mundo, para poder ganar dinero para nuestra subsistencia, gastos, diversión, música, conciertos etc. Hasta cierto punto aceptar que estamos en un mundo globalizado y tolerar muchas cosas. Pero nunca doblegamos nuestro carácter y nuestra forma de ser, y eso lo vemos en muchas de las agrupaciones, que son fieles a su forma de pensar y se aferran cada vez más con el paso del tiempo, a pesar de que su música evolucione en diferentes sentidos.

Por otro lado, como si no fuera suficiente con el matoneo social sufrido, encasillamos muchas veces a los que escuchan nuestro tipo de música, creyéndonos mas que ellos, tomando actitudes arrogantes e infantiles. Esto lo vemos muchos en los conciertos y la actitud arrogante de los artistas a los fans. Esto es producto de los efectos separatistas de la sociedad ignorante, la cual nos rodea todos los días.
Después de todo lo anterior mencionado, la pregunta que nos viene a la cabeza es la siguiente: cómo vamos a reaccionar con todo esto?, como vamos a actuar para que nos miren con más respeto?. Esta es una pregunta que se contesta de manera muy particular, cada uno de nosotros tiene una respuesta diferente, por lo cual es difícil generalizar una posición. Ahí está el detalle, es esa pluralidad la que nos caracteriza al mismo tiempo, porque muchos de nosotros hemos entendido que no podemos hacer a los demás bajo su imagen y semejanza, no podemos hacerlos seres humanos bajo mi forma de pensar  y sentir. Me atrevo a decir que el metal tiene una riqueza cultural más grande que el mismo rock, y eso es lo que la sociedad no ha logrado entender con el paso del tiempo.


Espero que esta pequeña reflexión de una realidad que está lejos de desaparecer, les haya gustado. Nos queda por el momento hacer frente a todo ello, a partir de nuestra esencia como personas, sin herir, sin golpear y humillar. No hay necesidad de eso, además que nos ponemos en la misma sopa con ellos, y la verdad somos un punto aparte. No somos mejores ni peores, solo somos un punto aparte en un mundo aparte.